Las mascotas de Osasuna lucen camisetas con publicidad de una empresa de apuestas durante un torneo infantil este fin de semana en Pamplona. Foto de Jesús Caso (Diario de Navarra).

Algunas pistas para iniciar una conversación social constructiva sobre las apuestas deportivas y sus riesgos

La presión publicitaria de las casas de apuestas deportivas,la normalización del juego como una propuesta de ocio y la tolerancia social en España tejen una capa de invisibilidad sobre un problema de salud pública: la adicción, especialmente entre los más jóvenes.

Así lo describen los especialistas en la prevención y el tratamiento de las ludopatías, quienes reclaman un debate social que evidencie los riesgos de las apuestas y sus efectos. Solo de este modo, advierten, podrán tomarse hoy decisiones para proteger a los más vulnerables.

Con la vista puesta en el futuro, a continuación se subrayan algunos datos, contradicciones, reflexiones e iniciativas. Son claves que buscan contribuir a reflejar la complejidad del problema y aportar inspiración para abordarlo:

Un amplio debate social por el que empezar. Parece razonable que en la búsqueda de una solución intervengan varios actores, que deberán acordar cuál será su papel y adquirir compromisos: las empresas de apuestas, un sector cuya facturación crece un 30% anual; los equipos de fútbol y los futbolistas, que amplifican el mensaje de las casas de apuestas vinculado al deporte; las administraciones públicas, que recaudan impuestos del juego y a la vez tienen la competencia para regular esta actividad; las organizaciones sociales, sobre las que recae la mayor parte del trabajo de prevención y tratamiento de la adicción; y los medios de comunicación, que denuncian las consecuencias del juego mientras incluyen publicidad y algunos de sus periodistas estrella lo promueven.

Una dosis de realismo. El debate social sobre la necesidad de proteger a los jóvenes de los riesgos del juego no garantiza que se vayan a alcanzar acuerdos ni que se ejecuten acciones.

“Esta es una sociedad capitalista, de clientes en lugar de ciudadanos”, reflexiona el psicólogo Javier Urra. “No confío nada en la Administración, que recauda impuestos y además nos quiere transmitir ilusión por jugar a la Lotería, y tampoco en algunos medios de comunicación, donde hay programas que se sostienen con publicidad de apuestas deportivas”.

Pese a esa desconfianza, Urra anima a actuar: “Claro que tenemos que hacer algo e ir dando pasos”.

Los navarros apuestan cada vez más. Las apuestas son un sector en alza también en Navarra, donde en 2017 se gastaron 74 millones de euros, casi el doble que cuatro años antes, según la Memoria Anual del Juego. Ese mismo año, la Hacienda de Navarra ingresó 10 millones de euros del juego, de los que 2,65 millones provinieron directamente del negocio de las apuestas.

El debate ha llegado al Parlamento foral, donde el grupo parlamentario de Podemos ha presentado una pregunta oral para que el consejero de Salud explique “hasta qué punto el incremento de las apuestas deportivas y el juego online están repercutiendo en el aumento de la ludopatía en Navarra”. También solicita información sobre las medidas preventivas que se están tomando. El consejero aún no ha respondido.

Los menores encuentran un fácil acceso. Los más jóvenes comienzan a sufrir los efectos del juego patológico: el 35% de los nuevos ludópatas que se acercan a la asociación Aralar para recibir tratamiento son adictos a las apuestas deportivas.

Las organizaciones locales denuncian que los menores tienen acceso tanto a las plataformas digitales como a los 14 locales de apuestas instalados en Navarra. Hay 9 en Pamplona, 3 en Tudela, uno en Ansoáin y uno en Cintruénigo.

“Algunos locales se convierten en espacios de quedada”, dice Alfonso Arana, director de Proyecto Hombre. “Se ponen partidos de fútbol y las bebidas más baratas como parte del cebo”.

La sociedad sigue sin ver el riesgo real. Las organizaciones sociales lamentan que no haya una conciencia social de que las apuestas deportivas suponen un riesgo para los menores. Y lo comprueban a diario: la asociación Antox presentó 8 proyectos de prevención de las apuestas deportivas en los últimos meses a entidades públicas e instituciones, pero ninguno de ellos ha recibido financiación. “No interesa, no se percibe el problema socialmente”, asegura la psicóloga Blanca Martínez.

Y todo ello a pesar de que las alarmas llevan ya una década sonando. Hace diez años la sensibilidad social en torno a las apuestas era menor, aunque los especialistas ya llamaban la atención sobre sus riesgos y las adicciones que estaban produciendo.

La asociación Aralar lanza exactamente el mismo mensaje desde hace años. “Las apuestas online comienzan a causar problemas preocupantes entre la juventud navarra”, afirmaba una de sus psicólogas en 2012. “Lo realmente peligroso de esta nueva tendencia es que no existe conciencia de lo dañino que puede resultar. La gente, en especial los jóvenes, lo sienten como una acción social, de ocio. Y no como algo que puede degenerar en ludopatía”.

En aquellos años los medios de comunicación publicaban estas denuncias, pero al mismo tiempo trataban las apuestas con normalidad. “Quienes confíen en Osasuna podrán hacer caja este sábado”, se decía en una información previa al partido Barcelona-Osasuna el 21 de abril de 2011 en las páginas de Diario de Navarra. Se titulaba “La victoria más cotizada” y en ella se pormenorizaba a cuánto se pagaba el triunfo rojillo en ocho casas de apuestas diferentes.

La publicidad de apuestas, “similar” a la del tabaco. El debate ha dado un giro inesperado desde la semana pasada: el acuerdo sobre los Presupuestos Generales del Estado que alcanzaron el PSOE y Podemos prevé que la publicidad de apuestas se trate “de forma similar” a la del tabaco, prohibida desde 2005.

El texto describe el uso de “fórmulas de publicidad muy agresivas vinculadas a la imagen de personas famosas, habitualmente deportistas de éxito” y la proliferación de anuncios durante las transmisiones deportivas, que tienen impacto también en los menores.

En Europa ya se han ido dando pasos en ese sentido: el pasado verano Italia se convirtió en el primer país que prohíbe a las casas de apuestas hacer publicidad y patrocinar equipos deportivos.

¿Se prohibirá la publicidad de la Lotería y de la ONCE? La patronal de las casas de apuestas, Cejuego, ha reaccionado al anuncio del Gobierno subrayando la contradicción que supone regular el juego privado y no hacerlo con las apuestas del Estado.

“Tenemos que estar todos en el mismo saco, porque la naturaleza es la misma”, defiende Alejandro Landaluce, su director general, en una entrevista con Cinco Días. “Un rasca de la ONCE es igual que una máquina de hostelería. Una quiniela es una apuesta deportiva. Euromillones vende el mensaje de que va a cambiar tu vida. Tiene que regularse lo público y lo privado”.

Una experiencia europea para implicar al sector. El acuerdo de PSOE y Podemos incluye además la intención de involucrar a las empresas de apuestas en la sensibilización y en la financiación de campañas de tratamiento. En Inglaterra ya hace unos meses decidieron dar un paso en ese sentido: el Servicio Nacional de Salud (NHS) solicitó a las casas de apuestas que se anuncian en las camisetas de los equipos de fútbol una contribución a un fondo de 10 millones de libras para prevenir y tratar la ludopatía. Pero no ha tenido demasiado éxito.

Simon Stevens, director del NHS, reveló su preocupación porque ocho de las nueve empresas patrocinadoras no han respondido al llamamiento, según The Guardian. Y defendió que el juego no es un problema social que haya que resolver solo con los impuestos de los ciudadanos, sino que atañe también a las empresas que viven de las apuestas. “La salud del país es responsabilidad de todos”, dijo.

“Estamos muy preocupados porque la relación entre el deporte y el juego ha alcanzado un punto de inflexión”, sostiene la organización británica Gamble Aware. “Existe un riesgo real de que la publicidad y el patrocinio normalicen el juego entre los niños”.

El laborista Tom Watson se muestra contundente: «Las apuestas deportivas son la epidemia oculta de este país, pero hay muy poca protección para las personas».

La ética, los clubes y los futbolistas. Las apuestas deportivas se han extendido en los últimos años de la mano del fútbol, un aliado global con fuertes lazos emocionales. Estas empresas se han convertido en el patrocinador principal de la mayor parte de los equipos.

Osasuna luce en su camiseta la publicidad de Kirolbet y el club ha explicado que esto no contraviene sus estatutos. “Pero no se trata de ampararse en que no hay ninguna norma que lo prohíba, sino que estamos ante una cuestión de ética”, insiste Javier Urra.

Además de ofrecer la camiseta como soporte publicitario, el club está tomando un papel activo al asumir los mensajes del patrocinador. Osasuna emplea su cuenta oficial en Twitter para animar a que los aficionados apuesten y utiliza para ello la imagen de algunos futbolistas.

Urra subraya la responsabilidad de los equipos y de los futbolistas, pero reconoce que “es difícil remar contra corriente”. “Seguro que algún futbolista se ha planteado el impacto que los mensajes de su camiseta tienen en los jóvenes”, confía. “Pero, en general, no creo que se hagan esa pregunta, al fin y al cabo todos los equipos hacen lo mismo”.

Los colegios como espacio para trabajar. La Red Nacional de Atención a las Adicciones (UNAD), que agrupa a 230 entidades, ha editado un cómic para trabajar la prevención en los colegios, que se enfoca también en las apuestas deportivas. El cómic se titula Atajos y se puede descargar pinchando aquí.

La vocalía de UNAD en Navarra recae en la asociación Antox. Los psicólogos Luis Aguilar y Blanca Martínez tienen previsto coordinarse con sus homólogos de La Rioja para diseñar una estrategia conjunta que ponga el cómic a disposición de los departamentos de Educación y de los centros educativos.

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store