Vecinos de San Adrián, en la primera sesión de trabajo con periodistas de Diario de Navarra. Foto de Ruperto Mendiry.

Así trabajamos juntos periodistas y ciudadanos para diseñar un modelo de periodismo de cercanía

El proyecto “DN más cerca” de Diario de Navarra incorpora a los vecinos a un proceso de cocreación

“En el futuro habrá, posiblemente, una profesión que se llamará oyente. A cambio de pago, el oyente escuchará a otro atendiendo a lo que dice. Acudiremos al oyente porque, aparte de él, apenas quedará nadie que nos escuche”.

Byung-Chul Han, “La expulsión de lo distinto”.

Después de 115 años ejerciendo diariamente el periodismo de cercanía, en Diario de Navarra nos hemos propuesto seguir profundizando en la relación que mantenemos con nuestros lectores. Para un diario regional es estratégico reforzar el vínculo con las personas, hallar nuevas formas de escucharlas para comprender mejor sus preocupaciones, sus necesidades, sus sueños y sus desafíos. Y estamos convencidos de que podemos seguir aprendiendo y encontrando oportunidades.

Con el orientamos la innovación hacia la vinculación con las personas: imaginar el papel que podemos jugar en las comunidades locales y diseñar un modelo de relación con ellas que nos permita ser más relevantes.

Hay dos premisas fundamentales que nos inspiran en este trabajo:

  • Mirar a las personas como e invitarles a dar forma al periodismo que hacemos, en lugar de considerarlos meros usuarios que escogen entre una oferta de productos y servicios disponibles. Periodistas y vecinos trabajan juntos para conversar, comprender y diseñar formas valiosas de atender sus necesidades informativas. Sí, queremos informar, pero también inspirar a las personas, conectarlas e invitarlas a actuar.
  • Abordar el desafío con un método, sin tomar atajos, sin tener prisa por llegar cuanto antes a las soluciones. Durante los últimos años hemos desarrollado herramientas propias a partir del Design Thinking, de otras metodologías centradas en las personas y de dinámicas de participación. Y hemos formado a nuestros equipos en ellas.

El piloto de “DN más cerca” se desarrolla en San Adrián, una localidad navarra de 6.000 habitantes. Un equipo de seis personas ha trabajado a tiempo parcial durante seis meses, de modo que lo ha compatibilizado con sus tareas habituales. Hasta el momento han cubierto cuatro fases:

  • Inspiración. El equipo analizó tendencias y casos de éxito de iniciativas de vinculación con los ciudadanos, tanto en medios de comunicación de todo el mundo como en otros sectores, con objeto de extraer aprendizajes y valorar si podrían ser de aplicación en nuestro caso. Además, se entrevistó con periodistas que trabajan en el ámbito más local y con responsables de organizaciones y asociaciones.
  • Escucha. El equipo mantuvo dos sesiones de trabajo con un grupo de diez vecinos de San Adrián, a quienes invitaron a conversar sobre su comunidad. En esos encuentros los vecinos entendieron el proyecto y nos legitimaron de forma explícita: nos dijeron que podemos jugar un papel relevante. Juntos, durante las dos sesiones periodistas y vecinos identificaron varios asuntos importantes para estos y las razones que había detrás.
  • Cocreación. De vuelta en Pamplona, el equipo procesó la información obtenida durante las sesiones, extrajo las claves más relevantes y consideró la oportunidad de profundizar en la convivencia. Regresó al pueblo, compartió con los vecinos la propuesta y la validaron. Juntos decidieron que era necesario incorporar al grupo de vecinos más personas de diferentes procedencias y sensibilidades. Con todos ellos se mantuvo una nueva sesión de trabajo para diseñar cómo comenzar a abordar la convivencia, aplicando las claves y tratando de aprovechar las oportunidades que habíamos detectado.
  • Impacto. La primera de las acciones del proyecto ha sido entre vecinos de diferentes procedencias, en las que exploraban qué les une, qué han aprendido los unos de los otros, qué desafíos se plantean en torno a la convivencia y qué papel pueden jugar los vecinos con sus comportamientos individuales. Nuestro mayor reto fue crear un entorno para que la conversación fuese constructiva y orientada al futuro.
Saioa y Veska, dos de las vecinas que participaron en las conversaciones, se hicieron un selfi.

Todos los contenidos generados por el proyecto se pueden consultar . Durante 2019 tenemos previsto extender el proyecto a otras localidades para validar cómo se comporta el proyecto en ciudades y pueblos con mayor y menor número de habitantes, y en diferentes zonas de Navarra. A medio plazo anticipamos una pregunta clave a la que necesitamos encontrar respuesta: ¿Cómo lograr un modelo sostenible para toda la región?

Lo que hemos aprendido hasta ahora:

  • Escuchar más alto. Necesitamos una escucha más amable y menos analítica. Este proyecto nos regala la oportunidad de conversar, escuchar sin caer en la tentación de tomar atajos y dedicar tiempo a descubrir lo que subyace.
  • Generar espacios de conversación. Los vecinos valoran que les demos la oportunidad de reunirse y hablar entre ellos sin la presencia de instituciones ni autoridades. “Si no, hablan siempre los mismos”, nos dijeron. Durante las sesiones vimos cómo no siempre era preciso dinamizar las intervenciones: los propios vecinos fueron manejando la conversación y sostuvieron un diálogo respetuoso y enriquecedor.
  • Cambiar las preguntas. Si queremos obtener respuestas diferentes, necesitamos cambiar las preguntas. Si buscamos conversaciones valiosas, debemos arriesgar y conducirnos por caminos que no son los habituales.
  • Mantener un diálogo constructivo. Invitamos a los vecinos a apoyarse en lo que funciona, a destacar lo positivo. De ese modo esquivamos el victimismo y contribuimos a situarlos en una posición que les permite mirar al futuro, proponer, construir y actuar.
  • Descubrir oportunidades, no atender demandas. Invitamos a los vecinos a hacer un ejercicio de generosidad y reflexión para que piensen y hablen como comunidad, para que identifiquen retos y necesidades colectivas sobre las que actuar. Y reclamamos a nuestros periodistas que tengan paciencia y curiosidad para acompañarles, ejercer de dinamizadores, descubrir oportunidades y no solamente atender demandas concretas.
  • Necesitamos medir el impacto. Es preciso encontrar nuevos indicadores para medir el resultado de nuestro proyecto. Sabemos que fue un éxito la audiencia digital y que la venta de periódicos aumentó de forma sostenida en la localidad durante las seis semanas de publicación de las conversaciones. Pero, ¿cómo medir la vinculación, cómo saber qué hemos aprendido todos, si hemos inspirado a algunas personas, si hemos contribuido a que ocurran cosas, si algo ha cambiado y por qué?
  • Trabajar con mentalidad de startup. Durante el proyecto el equipo trata de pensar y actuar como lo haría un nuevo medio. Para conformarlo decidimos sumar las capacidades y las perspectivas de perfiles variados: dos periodistas veteranos, dos reporteras jóvenes, una socióloga y una técnico de recursos humanos.
Una de las sesiones de trabajo sobre la convivencia en San Adrián.

Periodista. Fundador y director del Instituto de Periodismo Constructivo. Solutions Journalism Network LEDE Fellow. Acumen Fellow.

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