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La transparencia como una nueva propuesta de valor en el periodismo

Las reuniones editoriales pueden ser el espacio en el que cambiar hábitos de los periodistas y establecer relaciones con los lectores

Cierra los ojos. Imagina la próxima reunión editorial de tu periódico. Olvida la ronda de previsiones para el día, el listado de ruedas de prensa, las declaraciones anticipadas de los políticos. El responsable de dirigirla hace una única pregunta: “¿Qué tema elegimos hoy para ayudar a que los ciudadanos lo entiendan mejor?”.

Las periodistas lo visualizan así en el futuro, aunque son conscientes de que habrá que superar trabas culturales y liturgias en las redacciones. “Hoy las reuniones editoriales giran alrededor de la producción, hay que alimentar a la bestia, llenar sin parar contenedores y plataformas: directos, redes sociales, web, móvil…”, afirman.

Apuntan a las reuniones como el punto crítico sobre el que actuar para cambiar la forma en que hacemos las cosas en los diarios. “En el futuro formará parte de nuestra rutina preguntar a la gente: ¿Qué no sabes sobre este asunto? ¿Qué te gustaría que investigáramos? ¿Quién puede ayudarnos a abordar esta historia? Y nos daremos cuenta de que, si hacemos eso, la gente no contestará que quiere ver vídeos de gatos o noticias escabrosas. Nos daremos cuenta de que son personas curiosas, interesadas por las cosas, que se hacen preguntas inteligentes que acaban siendo las grandes historias que ganan premios”.

La transparencia, compartir con el público el trabajo periodístico, colisiona también con la forma de hacer tradicional: el periodista no airea los asuntos en los que está trabajando “para que nadie de la competencia le robe sus fantásticas ideas”, aseguran Brandel y Guzmán.

Cambiar en entornos tan tradicionales como las redacciones de los diarios nunca es fácil, en especial si conviven varias generaciones. El escritor Mark Stevenson recoge en su libro “Un viaje optimista por el futuro” una reflexión de un joven agricultor neozelandés sobre las trabas que encuentran las personas innovadoras: “Cambiar el modo de trabajar la tierra es lo mismo que decir que tu padre y tu abuelo se equivocaban, lo que no es fácil cuando ellos también viven en la misma finca”.

Recuerdo un diario regional del norte de España en cuya sala de reuniones instalaron una pantalla que mostraba las noticias más vistas en tiempo real. Pretendía ser la conexión entre la inmediatez digital y la pausa con que se planea el periódico del día siguiente. Al cabo de unos meses la retiraron, desanimados por el tipo de informaciones que copaban los primeros puestos. Mientras ellos se afanaban en hacer un buen periodismo, miraban de reojo cómo el dedo índice de los lectores ignoraba su esfuerzo y abría otro tipo de contenidos.

Si bien este argumento puede llevar al desánimo, deberíamos ver esta situación como una consecuencia directa del modelo que hemos elegido y tratar de aprender: hoy queremos tráfico, obtener muchos clics, páginas vistas, impresiones publicitarias… y al mismo tiempo buscamos tiempo de permanencia, recurrencia, fidelidad, vinculación con los lectores y participación de calidad.

Es hora de elegir.

En un modelo basado en la calidad y orientado a la vinculación parece razonable mantener una relación más estrecha con los ciudadanos, lo que supone modificar el papel tradicional que nos hemos atribuido los profesionales del periodismo.

El periodista y profesor estadounidense Jay Rosen dedica un extenso e interesante artículo a la transparencia, titulado . Rosen advierte de que la transparencia no es un concepto nuevo, ya que a él se refirieron en 2003 Bill Kovach y Tom Rosenstiel en su clásico “Los elementos del periodismo”. Previamente, el escritor e investigador David Weinberger la transparencia como “la nueva objetividad” en periodismo.

Lo que es nuevo, sostiene Rosen, es que la transparencia cobra un distinto sentido hoy porque nos permite construir una importante propuesta de valor alrededor de ella. Y lo ilustra con ejemplos de algunas prácticas, entre ellas las siguientes:

  • Mostrar al lector lo que sabemos y decirle lo que no sabemos.
  • Describir por qué y cómo se elaboró una historia.
  • Incorporar audios originales sin editar, archivos y documentos para que el lector disponga de la fuente.
  • Compartir con los ciudadanos de qué asuntos vamos a ocuparnos y cuáles son nuestras prioridades.
  • Invitarles a que nos ayuden a investigar asuntos, a que nos hagan aportaciones antes y durante el proceso de elaboración.
  • Explicarles los costes económicos que supone hacer nuestro trabajo.

En este contexto de cercanía, algunos medios deciden someterse al examen de sus seguidores. En lo que describieron como un deliberado ejercicio de transparencia, , diario danés que vende unos 26.000 ejemplares, decidió “mirarse a sí mismo a través de los ojos de sus lectores” y elaboró en 2015 un en el que formuló a los ciudadanos preguntas como ¿qué es lo mejor y lo peor del diario? El informe se compartió con los lectores como un dentro del periódico.

Una doble página del suplemento que publicó Kristerligt Dagblad con el informe de transparencia que elaboró con sus lectores.

Periodista. Fundador y director del Instituto de Periodismo Constructivo. Solutions Journalism Network LEDE Fellow. Acumen Fellow.

Periodista. Fundador y director del Instituto de Periodismo Constructivo. Solutions Journalism Network LEDE Fellow. Acumen Fellow.